Los científicos han
descubierto que el cerebro produce una sustancia narcótica cuando una persona
se siente atraída hacia otra, que se puede entender como amor.
Psicólogos y médicos
polacos coinciden en que la fascinación es uno de los estados más curiosos de
la mente humana y sus síntomas tan parecidos a los del amor, que consiguen
confundir a casi la totalidad de sus víctimas.
Dicen los expertos que
primero nos sentimos fascinados por el sujeto de nuestro interés y luego
enamorados de él cuando la parte del cerebro se “ocupa” de los sentimientos se
satura de PEA, nombre que se da a una sustancia llamada Feniloetilamina.
Es la presencia de esa
sustancia en el cerebro la que nos hace sentir euforia, júbilo y excitación, la
que nos hace ver en el objeto de nuestro interés sentimental a un ser
espléndido.
La Feniloetilamina es
un tipo de anfetamina, es decir, un narcótico y de ahí que los
psicólogos y los médicos afirmen que los seres humanos que sienten fascinación
o amor, sencillamente, “drogados”.
Es ese narcótico el
que les permite percibir los lugares más lúgubres como los palacios más lujosos
y maravillosos, el que les permite no sentir cansancio si pueden estar al lado
del ser anhelado o no hastiarse de acariciar a ese ser o de ser acariciados por
él.
A los científicos han
interesado particularmente las personas que se enamoran con singular
frecuencia, viven momentos de gran fascinación, pero solamente por un período
muy breve, y luego se hunden en el más profundo abismo de la desilusión y la
desesperación.
Según los
investigadores, las personas que se sienten felices por la fascinación o el
amor que viven pueden ser descubiertas a través de la composición de su orina.
En la orina de esas
personas la presencia de PEA (Feniletilamina) es mucho mayor
que en aquellas que se encuentran, por ejemplo, en momentos en que se avecina
la ruptura con el ser amado.
Se ha descubierto que
en las personas que pasan de manera sosegada de la fascinación a una relación
basada en el hábito, aumenta la presencia de endorfinas, sustancias producidas
de manera natural por el cerebro, similares a la morfina.
En otras palabras, el
cuerpo produce una sustancia parecida a una droga que “tranquiliza”, reduce de
la “sensibilidad” y facilita un comportamiento basado en la “soltura”.
Según se cree, las
personas que padecen de insuficiencia de la hipófisis cerebral pueden no
conocer en toda su vida el amor y la fascinación y entablan relaciones exentas
totalmente de esas grandes sensaciones que son los escalofríos o el júbilo que
producen la vecindad del ser amado, su atención y su amor.
Los científicos
suponen que esas personas son en general mucho más felices que las demás,
aunque reconocen que tendrían esa virtud por gracia de una simple enfermedad y
no por el profundo y eterno amor de las fábulas.
Eso significará que
las personas normales no son fieles, son más enamoradizas y están muy lejos de
tener un gran autocontrol sentimental.
La muerte del amor de
la fascinación también tiene sus causas en el trabajo químico de esa
extraordinaria fábrica que es el cerebro.
El cerebro, que es un
instrumento súper delicado, no resiste la acción intensa y prolongada de los
narcóticos, aunque sean de su propia producción, y de ahí que se defienda
reduciendo su fabricación.
Esa constatación ha
permitido a los especialistas medir la duración del amor: según parece, desde
el momento en que se produce el primer síntoma de la fascinación, sin la que en
la práctica no hay amor, hasta el primer síntoma de la indiferencia, suelen
transcurrir, normalmente, entre 18 y 36 meses luego de los cuales, o se separa
del ser amado, o se convierte en una relación de convivencia basada en la
monotonía.
Tomado de el TIEMPO,
1 abril de 1995. Título original “La fascinación
es el producto de una droga. Meterse de cabeza en el amor”.
Siempre he tenido la yana idea de que todo está en la mente. ¿Y es que quién podría decir lo contrario? Si el cerebro es una "máquina" tan poderosa y misteriosa, que sería incoherente pensar que él no lo maneja todo en nuestro cuerpo; el amor no podía ser la excepción.
ResponderEliminarPuede que nuestro corazón al ver esa persona especial palpite de la manera más fuerte, pero también provoca que nuestras piernas tiemblen, que nuestros sentidos pierdan cierta cordura, y si hacemos un raciocinio claro sobre eso, resulta lógico que todo pase en nuestro cerebro, y es que si nos apoyamos en la idea de amarla, así pasará, y si decidimos no hacerlo, pues así será. Todo depende del control que tengamos sobre sí mismos.
Katherine Gómez
1102
Yo Creo Que Nosotros Los Humanos Queriamos Saber Como Es Eso De Como Se Produse El Amor En Nosotros Y Como Le Damos Amor Ala Persona Que Amamos. Es Increible Que Los Cientificos Tambien investigen Ese Sentimiento Y Como Se Produce. Y Que Es Como Una "Droga" Y Como El Cerebro, Genera Esa Sensacio De Sencibilidad Tranqilidad Y Fasinacion Asia La Otra Persona
ResponderEliminarKaren Ruiz 11-01
meparee un articulo interesande donde respode y abre nuevas pregutas de las que creria todos en algun momento de nustra vidas nos llegamosa hacer. como por ejemplo ¿que es? ¿sempre a existio? ¿todos amamos igual? ¿o realmente lo setiremos? aunque n todaslaspregntas sean respuesas creera que una gran myora si pero tmbien abre unas nuevas. aunque si algunas personas lo pueden eplicar diferente talvez con mil palabras hermosas y no como realmente es una hormona. zaira cuellar 11-02
ResponderEliminarme parece que uno puede producir esa sustancia como nos lo dicen en la lectura pero solo para enamorarnos porque el amor solo se encuentra en una persona ya que para enamorarse se puede muchas veces mas tener amor muy poco
ResponderEliminary esa persona de la cual tenemos amor es la encargada de que sigamos produciendo esa sustacia en nuestro celebro y no se termine
La verdad nunca se piensa que el amor tenga algo que ver con un proceso químico ya que es algo que uno siente desde el corazón ya que uno cree que ese sentimiento se produce de hay pero ya que los científicos descubrieron que el cerebro produce una sustancia narcótica cuando se siente una atracción
ResponderEliminarcon este descubrimiento uno ya no sabe si el amor de verdad es un sentimiento, una sustancia o solo una relación con otra persona, convivencia basada en monotonía casi como una droga
Angie Paola Gomez
11-01